Electricidad inalámbrica

Existen alternativas desde hace más de 100 años, lo que sucede es que el capitalismo no le salía rentable esta energía.

http://www.camisetastesla.tk

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Otra discoteca es posible

Fuentes:
http://www.agroinformación.com
http://www.inexsos.com

La primera discoteca concebida según estrictos criterios ecológicos abrirá el próximo 10 de julio sus puertas en la capital británica.

La discoteca ofrecerá licores orgánicos servidos en copas de policarbono y funcionará con energía renovable, informó el vespertino “Evening Standard”.

Hay planes para instalar un sistema de agua reciclada para los váteres y se aprovechará incluso la energía que generen quienes bailen en la pista para convertirla en electricidad.

La entrada en la discoteca costará 10 libras (12,6 euros o 20 dólares), pero podrán entrar gratis quienes puedan demostrar que han llegado allí a pie, en bicicleta o utilizando los transportes públicos.

El club es propiedad del multimillonario del sector inmobiliario de origen grecochipriota Andrew Charalambous, quien preside una organización dedicada a la lucha contra el cambio climático llamada Club4Climate.

Club4Climate ha estado involucrado también en proyectos para plantar un millón de árboles y quiere inaugurar dentro de dos años un lugar de vacaciones totalmente autosuficiente desde el punto de vista energético.

2009, el año del cambio

“Sólo cuando el último árbol sea cortado,  sólo cuando el último pez sea cazado, sólo cuando el último río sea envenenado, entonces,  sólo entonces, se darán cuenta, de que el dinero no se puede comer…”

Proverbio de los indígenas americanos.

Stand by

Stand by o consumo en espera, es el estado de la mayoría de los aparatos que tenemos en el hogar cuando los apagamos.

No basta sólo con apagarlos hay que desenchufarlos de la red eléctrica para que el “consumo en espera” no consuma.

Se estima del 6 % al 15% del gasto total destinado al hogar, unos 50 €uros anuales. Teniendo en cuenta que este gasto proviene de aparatatos eléctricos aparentemente inactivos y en desuso, no sólo es un derroche económico (que en época de crisis es el doble de despilfarro), o una manera de acortar la vida de dichos aparatos, sino que también es un derroche energético. Y teniendo en cuenta que aún en este país un tercio del la energía eléctrica poviene de la combustón del carbón, también es un problema ambiental ya que contribuye al aumento del nivel de C02 en la atmósfera, por lo que se suma al incremento paulatino de la temperatura.

Comprar dispositivos que consuman menos energía, o que dispongan de transformadores conmutados ayuda a un consumo más eficiente. Topten

Un transformador caliente es un gasto evidente

Energía eficiente

Aqui tenemos otro video de estos cachondos animalitos…

(The Animals Save the Planet)

Australia anunció la eliminación gradual de las bombillas de alto consumo (incandescentes), que dejarían de venderse en 2010. En el mercado solo se encontrarán entonces las de bajo consumo (fluorescentes), que gastan cuatro veces menos electricidad.

Si el resto del mundo se uniera a Australia, la reducción mundial del uso de electricidad permitiría el cierre de más de 270 centrales alimentadas a carbón, 80 de ellas sólo en Estados Unidos.

Apenas dos meses después del anuncio de Australia, el gobierno canadiense anunció que eliminaría las lámparas de alto consumo para 2012.

Estados Unidos, que libera en la atmósfera la cuarta parte de los gases de efecto invernadero del planeta, también se encamina hacia esa meta.

Organizaciones como el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, la Alianza para Ahorrar Energía, la Coalición Estadounidense para una Economía Energética Eficiente y la Red Día de la Tierra se unieron a la firma lumínica Philips Lighting para presentar una iniciativa en ese sentido.

Según la propuesta, para 2016 habrá bombillas eficientes en todos los 4.000 millones de portalámparas que, según se estima, existen en el país.

En California, el estado más poblado, el legislador Lloyd Levine propone la eliminación paulatina de las bombillas de alto consumo del mercado para 2012, cuatro años antes del plazo establecido por la coalición.

Levine denominó su proyecto “Ley cuántos legisladores se necesitan para cambiar una bombilla eléctrica”.

En la costa este de Estados Unidos, Nueva Jersey está a punto de obligar a los edificios del gobierno estadual el reemplazo de todas las lámparas incandescentes por fluorescentes para 2010. Y están en curso esfuerzos para imponer en todo el estado una iluminación más eficiente.

La Unión Europea, ahora integrada por 27 países, anunció en marzo planes dirigidos a reducir 20 por ciento las emisiones de dióxido de carbono para 2020. Parte de esta disminución se logrará sustituyendo las bombillas.

En Gran Bretaña, la organización no gubernamental Ban the Bulb (Prohibir las bombillas) presiona desde comienzos del año pasado por el logro de ese objetivo.

Más al oriente, Moscú urge a sus habitantes al cambio. Y en Nueva Zelanda, el ministro de Cambio Climático, David Parker, anunció que su país puede adoptar medidas similares a las australianas.

Aproximadamente 640 millones de los 650 millones de bombillas vendidas cada año en el país asiático son incandescentes. Por lo tanto, el potencial de esa medida, en cuanto a reducción de emisiones contaminantes y al ahorro, es enorme.

En el ámbito industrial, Philips, el mayor manufacturador mundial de lamparillas, anunció sus planes para dejar de comercializar incandescentes en Europa y Estados Unidos para 2016.

A un nivel más amplio, la Federación Europea de Compañías de Lámparas, que reúne a fabricantes del sector, impulsa mejoras en la eficiencia eléctrica de la Unión Europea, entre ellas la erradicación de las bombillas de alto consumo.

La mayor cadena de supermercados del mundo, Wal-Mart, anunció una campaña publicitaria con el objetivo de duplicar su venta de lámparas de bajo consumo, de modo de alcanzar los 100 millones para fines de este año.

En Gran Bretaña, Currys, la mayor cadena de venta de electrodomésticos del país, anunció que abandonará la venta de bombillas de alto consumo.

El ahorro que representa para una familia la adopción de las bombillas fluorescentes deja en evidencia eficiencia energética superior de este producto.

El equivalente en gasolina de la energía ahorrada a lo largo de la vida útil de una bombilla de bajo consumo de 24 vatios es suficiente para que un automóvil híbrido Prius (que funciona a gas y a electricidad) viaje desde Nueva York a San Francisco, según un estudio divulgado por el gobierno de Estados Unidos.

Aunque la paulatina erradicación mundial de las bombillas de alto consumo en los hogares reduciría más de tres por ciento el uso de electricidad, cambiar a una iluminación más eficiente en las calles y reemplazar antiguos tubos fluorescentes por otros más nuevos y eficientes podría duplicar esa disminución.

Aunque las muy eficientes bombillas compactas fluorescentes fueron usadas durante una generación, hasta hace poco fueron marginales, empleadas solo por consumidores con conciencia ambiental. Se las vendía en ferreterías, pero no en supermercados.

A los consumidores les faltó interés, entre otras razones, porque las nuevas bombillas fluorescentes pueden costar cinco veces más que las incandescentes.

Pocos saben, por ahora, que las modernas lamparillas gastan cuatro veces menos electricidad que las antiguas, duran 10 veces más y ahorran fácilmente 50 euros cada una durante su vida útil.

Una desventaja de las bombillas fluorescentes compactas es que cada una contiene una pequeña cantidad de mercurio, aproximadamente cinco veces menos que una batería de reloj.

Sin embargo, ese mercurio representa apenas una pequeña fracción del liberado en la atmósfera por el carbón adicional quemado por las centrales eléctricas para encender una incandescente.

El mercurio que emiten las centrales a carbón constituye la razón principal por la que 44 de los 50 estados de Estados Unidos limitaron el consumo de pescado de lagos y vías fluviales.

Pero las bombillas fluorescentes compactas gastadas, baterías de relojes y otros elementos que contienen mercurio pueden ser reciclados de modo adecuado si los consumidores aprenden cómo.

Afortunadamente, esto es posible, mientras que el mercurio que arrojan las chimeneas de carbón cubre las áreas rurales y termina contaminando agua y alimentos.

Pasar a las bombillas de bajo consumo reduce drásticamente las facturas mensuales de electricidad y también la emisión de dióxido de carbono, pues que, durante su vida útil, cada lámpara estándar de ese tipo (de 13 vatios) reduce más de 95 kilogramos el uso de carbón.

Semejante cambio también reducirá sustancialmente la contaminación aérea, preocupante en economías de rápido crecimiento y aire sucio, como China e India.

En Estados Unidos, el sitio web http://18seconds.org (cuyo nombre se debe a los 18 segundos que consume cambiar una bombilla eléctrica) brinda un recuento de las lámparas de bajo consumo vendidas en todo el país.

Totalizaron casi 37 millones. Eso permitió una reducción de las emisiones de carbono equivalente a dejar en los garajes 260.000 automóviles.

Patrocinado por Yahoo y Neilson, el sitio también brinda datos sobre el ahorro en dólares y en carbón, así como información disponible sobre la situación de cada estado.

En un mundo que cada día se enfrenta con nuevas evidencias del recalentamiento planetario y sus consecuencias, se requiere una victoria rápida en la lucha por reducir las emisiones de carbono y estabilizar el clima.

La rápida erradicación de las bombillas eléctricas de alto consumo podría ser esa victoria.

Apagón mundial

Una iniciativa de ámbito mundial, éstas son las iniciativas que pueden cambiar las cosas…

Oscuridad mundial: En Septiembre 17, 2008 desde las 21:50 a las 22:00 horas.
Se
propone apagar todas las luces y si es posible todos los aparatos eléctricos, para que nuestro planeta pueda ‘respirar’.
Si la respuesta es masiva, la energía que se ahorra puede ser brutal.
Sólo 10 minutos y vea que pasa.
Si estamos 10 minutos en la oscuridad, encendamos una vela y simplemente la miramos y nosotros estaremos respirando y nuestro planeta.
Recuerda que la unión hace la fuerza y que Internet puede tener mucho poder y puede ser aun algo más grande.


La Fórmula 1 Ecológica.

La Shell Eco-marathon es una competición anual (que se celebra en diversos circuitos de carrera de Francia –Ladoux y Nogaro y el Reino Unido -Rockingham) cuyo objetivo es recorrer la mayor distancia posible con el mínimo combustible posible. Esta competición tiene una fuerte componente educativa dado que los participantes son esencialmente escuelas técnicas, universidades y otros centros educativos. Hay dos grandes categorías, una es para prototipos en los que el diseño, la aerodinámica y el peso constituyen sus principales bazas para ahorrar combustible. La otra, es para vehículos de concepto urbano que deben asemejarse a los microcoches, con 4 ruedas, asiento para el conductor, etc.

Uno de los grandes saltos tecnológicos fue dado en la Eco Marathon 2003 en el circuito inglés por parte del equipo Microjoule de St Sebastien/Loire en Francia que alcanzaron recorrer el equivalente de 3.794 km de gasolina Shell Eurosuper de 95 octanos. Las ratios de consumo para los vehículos con motor diesel en aquella ocasión fueron de 2.291 km con 1 litro de gasóleo. La Eco Marathon también se ha abierto a los nuevos combustibles y tecnologías aunque luego los consumos se traducen todos a equivalentes de gasolina. En el 2002 se facilitó a modo experimental la participación de un vehículo eléctrico solar y dado el entusiasmo de algunos participantes en el 2003 se abrió una nueva categoría para vehículos con energía no fósil tales como hidrógeno, energía del viento, solar o biomasa entre otras.  En la edición 2005 de 200 equipos participantes 6 lo hicieron con pilas de combustible. Se intuye que la eficiencia de estos motores anime a los equipos para nuevos récords. El problema es que mientras un pequeño motor de gasolina cuesta unos 100 euros, una pila de combustible no se consigue por menos de 3.000 euros.